23 diciembre 2006

A Las Doce las Palomas (cuento)

Palomas, estrellas, un solitario banco de madera, y tú.

Caminas pausada y te observo.

Sonríes levemente y te dejas abrazar por mi mirada complice.

Bueno...

No hize muchas cosas hoy, en realidad. Caminar, y lo de siempre. Santiago... gente empujandose, gritando, desapareciendo. Te lo digo: ir a meterse al centro de ese lío de cabezas puede llegar a ser tremenda (y peligrosa - mente) confuso. Nunca he sido bueno con las direcciones, tu lo sabes, mucho menos con la memoria, pero el simple hecho de ver uno de esos "Bravissimo" cada dos cuadras realmente me descoloca. No hay caso: son todas las calles iguales, y punto. De ahí no me saca nadie.
De todas formas lo que en realidad me sorprende es que mientras más camino, corro, y hasta me arranco; al final termino siempre llegando al mismo lugar... A donde estás tú, por supuesto.

Y no te rías, te juro que es cierto.

(5 minutos)

¿Hace un poco de frío, no crees? Mira el humito que sale de mi boca, cuando chico me encantaba hacer como que estaba fumando... Aunque a decir verdad, nunca me gustaron mucho las temperaturas demasiado bajas. De hecho, me cargan, me desesperan... es una cuestion que escapa de mi, no sé; ¡y no soy ni rabioso ni busca pleitos! esos "te lo buscaste" son insultos gratuitos.

¡¿Cabro chico?!

No, para nada... (suspiro) el mal humor viene de la mañana... ¿Me puedes creer que se echó a perder la Raimunda? Y se taimó y se taimó no más. Sí, y aunque me acaricies (así...) ¡Tampoco quita el hecho de andar por la vida sin trabajo! Y tus ironías me dan lo mismo, era mi pega y la quería.

(Poco más de medio minuto)

En fin. En todo caso, no todo fue tan malo. Sí, también a mí me sorprende que yo lo diga. Pero es que también hoy he conocido a alguien de veras estupendo. En serio. Con decirte que no había tenido una conversación tan coherente (con alguien más a parte de ti) en años. Mmmm... No recuerdo su nombre, de hecho no me lo dijo; yo sólo le llamaba "perro". Suelo llamar así a los tipos peludos que andan por ahí en cuatro patas... No me mires así, porque dejame decirte que era un verdadero filósofo. Hablamos de tantas cosas... ¿quieres saber lo que piensa de...?

-...

¿Hey, me estás escuchando?

- Son las doce.

¿Cómo?

- Son las doce, escucha las campanas

Oh... Mira tu, nada más: las doce de la noche (risas). Otro día menos, supongo. Un amigo, un par de patadas, un didáctico tour, y tú, claro está. Todo eso y mucho más, en 24 horas.

Es curioso, pero ¿te has dado cuenta que cuando no hay nadie, recien puedes ver a las palomas ser realmente libres? Digo, vuelan, pero no hay nadie corriendo tras ellas. Es extraño, tu entiendes.

...

Oye... detente. Tienes razón. Cierra los ojos. Fijate: son las doce de nuevo.

00:00 am

00:00 am

00:00 am

(una sonrisa)

...Y nuevamente, vuelven a ser las doce. Al parecer seguimos aquí.

Definitivamente hace mucho frío.

Tu silueta comienza ya a dibujarse naturalmente sobre las piedrecillas de esta plaza. Estamos sucios, sabes. ¿Meses ya con esta ropa? El pelo, tu rostro, nuestras manos. Son las doce de la noche y el polvo parece recordarnos que no tenemos abrigo. Son las doce y no tenemos comida, mucho menos una casa. Miranos: Apenas un banquito y una olvidada brisa. Son las doce de la noche y no tenemos ni siquiera un mañana... Aunque bueno, al menos, nos tenemos el uno al otro.

...

¿Qué romántico, no?









20 diciembre 2006

MECANICA POPULAR

Radiografía de Sentimientos & Rock

A propósito de la maravillosa presentación ofrecida pocos días atrás en la sala master de la universidad de chile, reeditamos esta humilde reseña publicada anteriormente en un olvidado y perdido blog llamado "...vestirla para que no se resfrie" Espero les guste.

"No tengo una lista previa de canciones... asi que... tocaré lo que el corazón me dicte" Con esta frase, un melancólico Manuel García adelantaba al reducido grupo de fans reunidos en la sala scd del mall plaza vespucio el tono que marcaría aquella magnífica presentación: puro sentimiento.

Sí señor, Fuerza y sentimiento. El Mar y el Amor reunidos. Azul contra Rojo.

Porque Mecánica Popular es mucho más que una banda. Es un completo viaje a través de las notas de un poema, un recorrido espacial por el sube y baja interminable de las emociones. Y en una fría noche de Septiembre, estos cuatro tipos sencillos, se encargaron de llevar a su público con ellos.

Son alrededor de las diez y media de la noche (¿es el tiempo realmente importante?) y el vocalista estelar del grupo, Manuel García, salta al escenario para iniciar la primera parte del show. El disco "Pánico", produccion solista del mencionado músico, se preparaba para invadir el ambiente. Y de que forma, porque la prolija guitarra y la deliciosa voz de este silvio rodríguez moderno (y, gracias a dios, chileno) emborrachó de música a los espectadores, mientras derrochaba talento en grandes interpretaciones de "la danza de las libelulas" y "la pena vuela". La gente respondía, y a los pocos segundos la tarea ya parecía cumplida; mientras tanto, el resto de los integrantes de la banda subían poco a poco al escenario para acompañar sutilmente los temas, logrando que los emocionados asistentes definitivamente terminaran sumidos en una ensoñación romántica de la que nadie quería despertar.

Pero Manuel se detuvo. Break en el espéctaculo, aplausos y una segunda parte pronta a comenzar. Murmullos. Se sentía en el aire el preludio de otra gran presentación. De pronto Ronnie Guitierrez se dirige decidido a su batería, y el público comienza a seguir entusiasmado los compases de un potente "solo". Luego, los golpes se hicieron base, y ahí se quedó un par de minutos. Tun, Tun, Tun. La espectación crecía, hasta que sorpresivamente, los tres elementos restantes irrumpieron en la acción, y tomando sus armas, dispararon con insolecia "La Flor del Viejo Hotel".

Se acabó.

El público salta efervescente.

Mecánica Popular estaba, por fin, de lleno en su oficio. Gritos y más aplausos. García se tira un par de tallas. Risas. Esto es Rock señores. Acordes perfectamente ejecutados y sonidos eclécticos revientan la sala. En esos momentos sólo se podía hacer una cosa: Cerrar los ojos, cantar, disfrutar, sentir, mierda, que tremendo grupo es Mecánica popular.

Y así, sin que nadie pudiese evitarlo, los minutos volaban. Canciones y más canciones, material inédito y golpes como "los perros de la sangre" y "el Sol a veces se equivoca" inundaban los oídos. Tremendos. Una actitud diferente y músicos realmente excelsos llenaban todos y cada uno de los espacios del local. Una y dos salidas. Pero los más fanáticos seguían pidiendo más de esta genuina, (según Rolling Stones) "supernova musical". Finalmente, y despues de intensos momentos (Manuel García incluso entonó una emocionante versión de "El Arado", de Vicor Jara, con su hijo en brazos) la catarcis se instaló en el recinto, cuando "Gato" arremetió casi como dando una estocada final, pateandonos en el suelo, y dejandonos allí tirados, en la espera de una nueva presentación.

Y con la misma fuerza del comienzo, la habitación quedó sin sus principales protagonistas.

Simplemente notables. Más allá de una leve pifia en el acople de la guitarra de Diego Alvarez, o de la excesiva solemnidad en la sala, Mecánica Popular brindó un tremendo espectáculo. Un nivel excepcional, y una calidad digna de cualquiera de los viejos cracks del rock mundial. Sólo faltaron los clásicos saltos en cancha, pero bueno, se entiende que no se puede pedir más a una sala scd, que de todas maneras se encargó de compensarnos con la cercanía de los principales exponentes de esta genial nueva movida under chilena.

En resumidas cuentas, una presentación redonda, que definitivamente nos hizo girar. Así como encerrados circulos perfectos. Así como casi jugando al gato.

Nada más que decir. Cambio y Fuera.

16 diciembre 2006

360º (cuento)

Son las cuatro de la tarde y mientras Sandra se enamora de Santiago, los minutos vuelan distraidos. Santiago, a su vez, no se imagina que él tambien ama a Sandra. Ninguno de los dos sabe bien qué es lo que harán esta tarde.

A las ocho de la noche, llegan Iganacia y Fabrizio. Igancia dejó de amar a Santiago, mientras que el Fabri no puede creer las cosas que pasan por su cabeza.
Claudio piensa que nada se cumple si es que lo piensas antes, por lo que trata de no pensar mucho mientras camina entre silencios por ahi por el veinte de Tucapel Gimenez.

Un perro corre desesperado por la acera.

El policía apaga resignado el último cigarro contra el piso y busca con la mirada la sombra que huyó desesperada unos minutos antes. Tiene un nutritivo sandwich esperandolo en el auto, y realmente no quiere volver a la casa.

Santiago definitivamente está confundido, Iganacia y Fabrizio conversan animadamente, Claudio no alcanza a sacarse las manos de los bolsillos cuando choca con el poste, al perro le da por orinar y el policia hecha de menos "unas buenas canciones de Led Zeppelin".

A las nueve de la noche, se cierra el terminal de buses y a sandra se le escapa una lágrima. Al llegar a la esquina todos se miran y uno de ellos sonríe.

Sólo queda un último taxi.

14 noviembre 2006

Calaveras y Diablitos.

Bueno, antes de empezar, le ruego a las muy apreciadas personas que pasan por este blog (que son muy pocas en realidad; gracias) disculpen las faltas de redacción en el presente, no tengo tiempo para revisar...

Contexto: Un cuarto pa las diez.

Soundtrack: Maná - Se me olvido otra vez.

Y el xeivier? : ahi no mas po, totalmente chato.

Bueno, en fin. Esto es terapia. Terapia escrita. Tengo ganas de expresarme, no sé, escrbir algo. Pero me da paja copiar los cuentos que salieron la otra vez...

¿Un secreto? No sé qué escribir. ¿Otro? Mmm... mejor no, tengo re mala suerte con los secretos, jajaja.

A ver... productividad: atácame por favor, estoy dandome vueltas en lo mismo...

Qué penca esa impotencia wn, esas ganas tremendas de hacer algo, pero no poder, no querer, no importar hacerlas. Eso pasa por mi ahora. Impotencia. Y harta.

Loco, aprovecho de pasar el dato, soy un cabro super esforzado y romantico, ¿no hay nadie que me quiera querer? el otro día me di cuenta que sopy terrible cuando ando falto de cariño, jajaja.

Puta falta de ánimo. El medio título que le puse al texto y no escribo nada a la altura.

GRANDE CADILLACS

A fin de cuentas, eso es todo lo que me pasa y ni siquiera sé expresarlo. NO CREAN NADA DE LO QUE ESTA ESCRITO ARRIBA. Mi problema es que calaveras y diablitos invaden mi corazón. Nada más.

Las diez, y quería estudiar...

Nos vemos mañana.

21 octubre 2006

Esa maldita inzomnia...

Son las una y cuarto de la mañana y comienzo a escribir. Un buen ejercicio, supongo: todos los psiquiatras lo recomiendan. O al menos eso parece.

¿De qué hablar? Fácil, de esa maldita insomnia que me impide quedarme dormido, pero que de seguro mañana en la mañana me va a pegar lindas puteadas por no cerrar los ojos antes.

Los acordes suaves y melosos de "the cranberries" dan paso al inusitado viaje espacial que propone "mecanica popular". Emociones encontradas. Tengo tantas cosas que hacer y no he empezado nada. Trabajos, pruebas, informes, y lo peor, es que todo me importa. Trato de olvidar por unos minutos la presión, pero me preocupo aún más.
Mientras las guitarras trabajan, mi cabeza de vueltas buscando las desconocidas relaciones entre densidad, presion, atmosfera y quizás cuantas estupideces más que ni siquiera me servirán en el futuro.

Just my imagination.

Pocos temas me "apenan" tanto en la actualidad. Y digo "apenan" porque no es precisamente tristeza lo que embarga. Es como una especie de sensación rara, como que me emociona el recuerdo de esta pareja, esos juegos cómplices, esa bonita y serena intimidad de jovenes románticos gringas. En el fondo, ganas de enamorarse.
Ultimamente, cranberries esta pegando fuerte en mi banda sonora persona, debo reconocerlo. Aunque suenan sólo cada vez que orishas, mark anthony y calle 13 le dejan algo de espacio, jajaja. Es probable que camufle mi adolescencia entre canciones alegres, sólo para evitar converitirme en uno de estos huevones depresivos que se pasan la vida lamentándose, sin siquiera darse cuenta que tienen las herramientas para cambiar. Esa clase de huevones me cae horriblemente mal. Emmm... NO, definitivamente no seré nunca uno de esos gallos. Pero, eso sí, hay una parte mía media tristona, y es ésa la que ataco con todos estos ritmos sabrosones.
De hecho, señor lector, le informo que acabo de encontrar la cura a la melancolía: nada menos que ¡El baile! Aunque no lo crea, si es que usted, querido amigo, pasa por un mal momento, no tiene más que hacer, que sintonizar rapidamente su radioreceptor en la estación reguetonera más cercana, y dejarse llevar por el ta-pún ta-pún envolvente que nace de sus parlantes!

Jajajaj, Bueno, si se enfiesta, le va a subir el ánimo de seguro. Ahora lo del reguetón, es por si busca algo más hot.

En fin, hoy dia me dijeron que no pensara tanto en estar acompañado. Y es cierto, que puedo decir, pero me lo han dicho tantas veces que he acabado por convencerme que si hago una cosa o la otra, igual siempre llegaré a lo mismo. Hay que madurar. Time to time.

Por cuatro estrellas de papel...

Ay, señor... maldito sueño, tengo en el pecho una sensación como de nervio, ancias, pero no tienen ninguna puta razón, y más encima, deseo imperiosamente conversar con alguien.

Entonces, Las meninas vagan por mi mente.

Que surrealista todo esto, yo, sólo, a la una y media de la mañana, escuchando los "ah..." del vocalista, y tratando de escribir algo que no tiene ni un principio ni un final claro.
Es como cuando un piensa acostado en su cama en medio de la oscuridad: Es tanto el trabajo mental, que al final uno se termina exaltando y ni las mismisimas cien ovejitas te mandan a dormir de nuevo. "podría haberle dicho esto" "que manera de sacarse la cresta" "mañana sin falta empiezo a hacer ejercicio" y así pasan las horas...

Y que tremendo grupo es mecánica popular.

Finalmente, los pensamientos ridiculos me invitan a apagar todo y comenzar un nuevo día. Pucha.

Las clásicas sugestiones, golpes en el techo, ronquidos molestos que se echan de menos.

En este momento no hay nadie en mi casa, y yo sigo con ganas de conversar.

Maldición, ése es el GRAN problema. Lo descubrí. No es depresión, ¡Para nada! Come on! ¡Si yo soy un tipo tremendamente alegre! Simplemente - es - que - quiero - ¡conversar!. Desde hace años que sólo he querido conversar. El problema, es que siempre hay alguien charlando antes.

¿Entonces? A seguir esperando nada más. Tal vez algún día llege a conocer a esa chica que desde hace tiempo me está robando el sueño.

Y creanme que me va a escuchar...

Y yo también a ella.

Porque en una de esas, logro conversar. Y, por fin, dormir tranquilo.



Buenas noches.










Conclusión: Búsquese una novia. O en caso contrario, no se le ocurra, pero por ningún motivo, ver películas mamonas. Las consecuencias son insospechadas.

17 octubre 2006

¿Y si me hago un blog?

Egocéntrico, ¿no? Tal vez.

Es curioso que escriba estas lineas mientras debería estar terminando un desgraciado informe acerca de Japón-pon. Creo que voy a colapsar.

Tal vez el este seco sonar de las teclas, o la idea de que alguna vez alguien me lea me relaja. O por lo menos me emociona, que ya es algo.

¿Por qué hacer un blog? Para "expresarme", no sé, hacerme notar. Independiente de mis ganas de hacer todo y terminar heciendo nada, esta cosa de los blogs son una herramienta super útil para plasmar tus curiosas y polémicas ideas, y si tienes suerte, ser descubierto por algún periodista de la tele, notero, famosillo, intelectual u opinologo, que a fin de cuentas, van a terminar siendo lo mismo.
En el fondo, señoras y señores, la juventud chilena también piensa. Y este humilde servidor, tiene algo que decir.

Así las cosas, la idea de esta paginilla es subir una que otra reseña cinematográfica, sus breves cuentitos locos, y principalmente opiniones, esas que si le llego a achuntar, ojalá más de alguien se sienta identificado (a), y si no, bueno, por lo menos pude ordenar mis ideas.

En fin, aviso que soy bastante cine para mis cosas, por lo que si se deja ver alguna opinion, es muy probable que se trate de mi 35milimetrada visión de los hechos.

Bueno, suerte para mí, el mundo, las letras venideras, y ojalá, mi vida, ¿no creen?


Bienvenidos a mi cabeza... disfruten del viaje!