21 octubre 2006

Esa maldita inzomnia...

Son las una y cuarto de la mañana y comienzo a escribir. Un buen ejercicio, supongo: todos los psiquiatras lo recomiendan. O al menos eso parece.

¿De qué hablar? Fácil, de esa maldita insomnia que me impide quedarme dormido, pero que de seguro mañana en la mañana me va a pegar lindas puteadas por no cerrar los ojos antes.

Los acordes suaves y melosos de "the cranberries" dan paso al inusitado viaje espacial que propone "mecanica popular". Emociones encontradas. Tengo tantas cosas que hacer y no he empezado nada. Trabajos, pruebas, informes, y lo peor, es que todo me importa. Trato de olvidar por unos minutos la presión, pero me preocupo aún más.
Mientras las guitarras trabajan, mi cabeza de vueltas buscando las desconocidas relaciones entre densidad, presion, atmosfera y quizás cuantas estupideces más que ni siquiera me servirán en el futuro.

Just my imagination.

Pocos temas me "apenan" tanto en la actualidad. Y digo "apenan" porque no es precisamente tristeza lo que embarga. Es como una especie de sensación rara, como que me emociona el recuerdo de esta pareja, esos juegos cómplices, esa bonita y serena intimidad de jovenes románticos gringas. En el fondo, ganas de enamorarse.
Ultimamente, cranberries esta pegando fuerte en mi banda sonora persona, debo reconocerlo. Aunque suenan sólo cada vez que orishas, mark anthony y calle 13 le dejan algo de espacio, jajaja. Es probable que camufle mi adolescencia entre canciones alegres, sólo para evitar converitirme en uno de estos huevones depresivos que se pasan la vida lamentándose, sin siquiera darse cuenta que tienen las herramientas para cambiar. Esa clase de huevones me cae horriblemente mal. Emmm... NO, definitivamente no seré nunca uno de esos gallos. Pero, eso sí, hay una parte mía media tristona, y es ésa la que ataco con todos estos ritmos sabrosones.
De hecho, señor lector, le informo que acabo de encontrar la cura a la melancolía: nada menos que ¡El baile! Aunque no lo crea, si es que usted, querido amigo, pasa por un mal momento, no tiene más que hacer, que sintonizar rapidamente su radioreceptor en la estación reguetonera más cercana, y dejarse llevar por el ta-pún ta-pún envolvente que nace de sus parlantes!

Jajajaj, Bueno, si se enfiesta, le va a subir el ánimo de seguro. Ahora lo del reguetón, es por si busca algo más hot.

En fin, hoy dia me dijeron que no pensara tanto en estar acompañado. Y es cierto, que puedo decir, pero me lo han dicho tantas veces que he acabado por convencerme que si hago una cosa o la otra, igual siempre llegaré a lo mismo. Hay que madurar. Time to time.

Por cuatro estrellas de papel...

Ay, señor... maldito sueño, tengo en el pecho una sensación como de nervio, ancias, pero no tienen ninguna puta razón, y más encima, deseo imperiosamente conversar con alguien.

Entonces, Las meninas vagan por mi mente.

Que surrealista todo esto, yo, sólo, a la una y media de la mañana, escuchando los "ah..." del vocalista, y tratando de escribir algo que no tiene ni un principio ni un final claro.
Es como cuando un piensa acostado en su cama en medio de la oscuridad: Es tanto el trabajo mental, que al final uno se termina exaltando y ni las mismisimas cien ovejitas te mandan a dormir de nuevo. "podría haberle dicho esto" "que manera de sacarse la cresta" "mañana sin falta empiezo a hacer ejercicio" y así pasan las horas...

Y que tremendo grupo es mecánica popular.

Finalmente, los pensamientos ridiculos me invitan a apagar todo y comenzar un nuevo día. Pucha.

Las clásicas sugestiones, golpes en el techo, ronquidos molestos que se echan de menos.

En este momento no hay nadie en mi casa, y yo sigo con ganas de conversar.

Maldición, ése es el GRAN problema. Lo descubrí. No es depresión, ¡Para nada! Come on! ¡Si yo soy un tipo tremendamente alegre! Simplemente - es - que - quiero - ¡conversar!. Desde hace años que sólo he querido conversar. El problema, es que siempre hay alguien charlando antes.

¿Entonces? A seguir esperando nada más. Tal vez algún día llege a conocer a esa chica que desde hace tiempo me está robando el sueño.

Y creanme que me va a escuchar...

Y yo también a ella.

Porque en una de esas, logro conversar. Y, por fin, dormir tranquilo.



Buenas noches.










Conclusión: Búsquese una novia. O en caso contrario, no se le ocurra, pero por ningún motivo, ver películas mamonas. Las consecuencias son insospechadas.

17 octubre 2006

¿Y si me hago un blog?

Egocéntrico, ¿no? Tal vez.

Es curioso que escriba estas lineas mientras debería estar terminando un desgraciado informe acerca de Japón-pon. Creo que voy a colapsar.

Tal vez el este seco sonar de las teclas, o la idea de que alguna vez alguien me lea me relaja. O por lo menos me emociona, que ya es algo.

¿Por qué hacer un blog? Para "expresarme", no sé, hacerme notar. Independiente de mis ganas de hacer todo y terminar heciendo nada, esta cosa de los blogs son una herramienta super útil para plasmar tus curiosas y polémicas ideas, y si tienes suerte, ser descubierto por algún periodista de la tele, notero, famosillo, intelectual u opinologo, que a fin de cuentas, van a terminar siendo lo mismo.
En el fondo, señoras y señores, la juventud chilena también piensa. Y este humilde servidor, tiene algo que decir.

Así las cosas, la idea de esta paginilla es subir una que otra reseña cinematográfica, sus breves cuentitos locos, y principalmente opiniones, esas que si le llego a achuntar, ojalá más de alguien se sienta identificado (a), y si no, bueno, por lo menos pude ordenar mis ideas.

En fin, aviso que soy bastante cine para mis cosas, por lo que si se deja ver alguna opinion, es muy probable que se trate de mi 35milimetrada visión de los hechos.

Bueno, suerte para mí, el mundo, las letras venideras, y ojalá, mi vida, ¿no creen?


Bienvenidos a mi cabeza... disfruten del viaje!